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Una Visión Profética Para Nuestros Días

Wade E Taylor

“Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno, se ha mudado, la lluvia se fue; Se han mostrado las flores den la tierra, el tiempo de la canción ha venido, y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. La higuera ha echado sus higos, y las vides en cierne dieron su olor; levántate, oh amiga mía, hermosa mía y ven.” Cantar de Los Cantares 2:10-13

A través de una bella imagen espiritual este pasaje de la Escritura expresa una visión profética del derramamiento del Espíritu Santo en los días postreros. Se refiere a un tiempo especial de “Intervención Divina” en la que el Señor se revelará Así mismo y a Su gloria a través de un testigo corporativo que se ha preparado tal como fue previsto por el profeta Isaías.

“Levántate y resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he  aquí que tinieblas cubrirán la tierra y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobe ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.” Isaías 60: 1-3

En este tiempo presente el Señor está buscando entre aquellos que voluntariamente hacen a un lado sus pasados conceptos religiosos  para cultivar de nuevo un oído espiritual dispuesto a escuchar a una “palabra actual” del Señor. Es a estos a quienes Él está diciendo: “Levántate, oh amiga mía y ven.”

Este llamado progresivo para ir hacia algo más elevado por encima de las ocupaciones de la “actividad humana” hasta una atmósfera de “actividad divina,” está viniendo a aquellos que responden a un tiempo de preparación para la creciente actividad divina que viene a través de una  “intervención divina.”

“Porque he aquí ha pasado el invierno, Se ha mudado, la lluvia se fue.” La pasada visitación carismática trajo al interior de la Iglesia una amplia apertura a lo sobrenatural por medio del  “Bautismo en el Espíritu Santo” el cual ha sido recibido por multitudes. Es muy común ver la operación de los “dones del Espíritu Santo” dentro del Cuerpo de Cristo. Esto ha ayudado a establecer el fundamento para un nuevo y mayor derramamiento del Espíritu Santo.

“La lluvia se fue” Este tiempo de “aparente” sequedad espiritual ha logrado su propósito al hacer que sintamos un intenso deseo por un mayor mover del Espíritu Santo y una manifestación superior de la presencia del Señor.

 “Vosotros también, hijos de Sión, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebozarán de vino y aceite.” Joel 2:23-24

“Él hará que venga sobre ti la lluvia, la lluvia temprana y la lluvia tardía como al principio.” La expresión  “al principio” se refiere al tiempo en que vivimos, el comienzo del tercer día y el cierre de la era de la iglesia. Esto confirma que está próximo a venir sobre nosotros una “doble porción”  que nos llevará al nivel necesario de madurez espiritual para que podamos lograr Sus propósitos de los tiempos finales.

“Se han mostrado las flores en la tierra.” Uno de los beneficios de esta “doble porción” (la lluvia temprana y la tardía), es que los hijos escogidos (vencedores) crecen en madurez espiritual (las flores aparecieron). Estos hijos hallaran a otros que están yendo a través de “tratos” en este tiempo actual de preparación y se animan unos a otros ya que comparten su testimonio sobre la forma como el Señor está logrando Sus propósitos en sus vidas.

“El tiempo de la canción ha venido, y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.” La verdadera adoración está comenzando a ser restaurada en el Cuerpo de Cristo. Esta canción, (Adoración profética en armonía), es la llave que abre la puerta al reino celestial (Zión). Aquí, en nuestra tierra, (lugares donde la actividad del Espíritu Santo es bienvenida), la voz de la tórtola, (revelación profética), revela el desarrollo del modelo de esta visitación de los últimos tiempos. Un nuevo y vasto entendimiento y experiencia del reino espiritual está disponible para todos los que respondan a este alto llamamiento.

“La Higuera ha echado sus higos.”  La higuera representa a Israel funcionado ya como una nación y el mundo entero es cada vez más consciente de su presencia e importancia.

“Y las vides en cierne dieron su olor.” Aunque las uvas aún son tiernas, sugieren una especie de “testigo preparado” que está comenzando a funcionar en un plano más elevado de unción profética. El mundo entero está próximo a tener consciencia de su presencia e importancia mientras Jesús empieza a aparecer (Parousia) en una manifestación mayor de su presencia.

“Porque he aquí que tinieblas cubrirán toda la tierra, y oscuridad las naciones; más sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.” Isaías 60: 2-3

Para aquellos que tienen hambre por más, hay un llamado del Señor en este tiempo para ir más allá de lo que han conocido o experimentado hasta ahora. Él está diciendo: “Levántate y ven conmigo.”  Aquellos que escuchan este llamado están siendo preparados por el Señor para convertirse en vasos a través de los cuales será revelada Su gloria en la visitación que se aproxima.

Existe la tentación de descansar en la comodidad y en la seguridad de las visitaciones pasadas, pero el Señor está animándonos a responder a este llamado hacia un nivel espiritual mucho más alto. Es necesario adoptar una determinación firme  para hacernos  aparte y pagar el precio de este llamamiento cualquiera que pueda ser o a donde quiera que pueda conducir.

A quienes adopten tal decisión el Señor se revelará así mismo como aquél  que está afuera de la puerta de su actual comodidad religiosa, llamando y diciendo:

 “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo.” Apocalipsis 3:20

Si nos levantamos para abrir esta puerta celestial para “cenar con Jesús” expresándole nuestra hambre y necesidad espiritual, Él “cenará con nosotros” exhortándonos así:

“Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio para que veas.” Apocalipsis 3:18

En la medida en que respondamos a este consejo del Señor, seremos fortalecidos para levantarnos por encima de nuestra tendencia a estar satisfechos solo con la provisión natural y con las bendiciones y entonces seremos capacitados por el Espíritu Santo para convertirnos en este testigo de Su Gloria en el día de Su poder que está por venir.

 “Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí como de trompeta, hablando conmigo, (revelación profética) dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.” Apocalipsis 4: 1-3

Esta es una descripción muy vivida de la Gloria del Señor. Su llamado actual es para ascender, progresivamente, hacia este reino de Su gloria. Sólo aquellos quienes están experimentando este tiempo de preparación estarán capacitados para recibir la revelación de Su propósito convirtiéndose en una “zarza ardiendo” (Éxodo 3.2), que revelará a Cristo resucitado en toda Su Gloria a un mundo envuelto en las tinieblas del pecado.

Durante este tiempo presente de preparación para la venida del “día de Su poder,” hay mucho que el Señor desea hacer conocer. Ante las muchas demandas sobre nuestro tiempo y a nuestra renuencia al cambio es necesario que meditemos de nuevo sobre el propósito para Su llamado hoy: “… levántate y ven, oh amiga mía, hermosa mía y ven.” (Cantar de Los Cantares 2:10)

Que seamos muy cuidadosos para escuchar y responder a lo que Jesús está diciéndonos en este tiempo presente.

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Contact: nancy@wadetaylor.org



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