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El Lugar Secreto

por Wade E Taylor

“Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tu olas pasaron sobre mí.” Salmo 42:7

Los salmos de David están llenos del clamor de un corazón que busca por una profunda relación personal con el mismo Señor. Vez tras vez, David expresaba un ardiente deseo de conocer íntimamente al Señor en dos niveles de experiencia.

Primero, él deseaba conocer al Señor cara a cara

“Como el ciervo brama por las Corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios? Salmo 42:1-2

Segundo, David deseaba conocer al Señor como uno en quien él podía poner infinita confianza. 

“En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre? Salmo 56:11

David vino a entender que  no podía hallar la satisfacción y realización que deseaba profundamente a través de otras relaciones, tampoco estaba satisfecho con conocer al Señor como su Salvador o como el Rey de todos los reyes que podía hacer grandes cosas para él.

En lugar de esto, él deseaba conocer al Señor como una persona con quien podía compartir tiempos de relación íntima. Cuando David se apartó de esto, se arrepintió delante del Señor:

“Mi pecado te declare, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tu perdonaste la maldad de mi pecado.” Salmo 32:5

Luego de su confesión, David fue libre de toda culpa y condenación y pudo decir desde lo más profundo de su ser:

“Tú eres mi refugio, me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás.” Salmo 32: 7

David pudo entender que solo el Señor podía satisfacer el anhelo de su alma y se volvió por completo a Él (Tú eres mi refugio). Hay una claridad en la expresión de su confianza y expectativa en esas palabras como si ellas fluyeran de un corazón de amor arrepentido, con afecto y adoración. (Con cánticos de liberación me rodearás)

En este nuevo nivel de intimidad  con David, el Señor le habló y le impartió esta animadora promesa:

“Te hare entender, y te enseñaré el camino que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos. No seáis como el caballo o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti.” Salmo 32: 8-9

El arrepentimiento  de David lo trajo a tal íntima cercanía con el Señor (Sobre ti fijaré mis ojos), que podía sentir el deseo del Señor con respecto a él independientemente de las palabras que le dijera. Buscando llevar a David aún más allá, el Señor le exhortó a ser responsivo y obediente: “No seas como el caballo, o como el mulo.

Nosotros también necesitamos desesperadamente esta misma claridad de guía y protección del Espíritu que David experimentó. En la medida en que las presiones del mundo y las confusiones religiosas incrementan, debemos poner atención a esta exhortación en la Palabra para hacer del Señor nuestra porción de modo incondicional.

El Salmo 91 promete liberación y victoria en los tiempos de problemas al “Que habita bajo el abrigo del altísimo.” Este “lugar secreto” es un lugar apartado en donde podemos retirarnos de todas las actividades de nuestra vida diaria. Aquí podremos oír claramente con nuestros oídos espirituales para apropiarnos de Sus Palabras en nuestro espíritu y digerirlas hasta que se conviertan en una realidad personal en nosotros.

El Señor desea aquellos que lo escogen a Él, y solamente por Él mismo independientemente de cualquier cosa que lo que Él pueda hacer por ellos en bendición o provisión.

“Por tanto, Yo te aconsejo que de mi compres  oro refinado en fuego para que seas rico.” Apocalipsis 3:18

Hay muchas influencias distractoras que buscan alejarnos de una verdadera y sincera devoción al Señor. Esas fuerzas no tienen en absoluto, ningún poder o control sobre nosotros a menos que lo permitamos. En cada uno de nosotros debe haber una resistencia activa a cualquier cosas que nos impida nuestros tiempos de comunión con el Señor.

El Señor nunca desconocerá nuestra voluntad. Él nos guiará pero somos libres para escoger nuestro nivel de respuesta  en cada área de experiencia en nuestra vida. Debemos permanecer continuamente en  actitud de escoger responder a su llamado en nuestro corazón para ir a este lugar de una “morada secreta de intimidad con Él.

Las arremetidas para apartarnos de este lugar secreto son muchas, continuamente se esconden tras las sombras del deseo por el éxito, reconocimiento y la seguridad terrenal contra todo lo que nos pudiera pasar. Si permitimos esas cosas, avanzaran para ocultar a Jesús.

Fácilmente olvidamos Su promesa en Juan 16:33: “En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido el mundo.” Aquí, Jesús está diciendo: “No temas, en Mí, tendrás paz.” Él ha prometido cuidar de nosotros porque es nuestro Pastor. En la medida en que tengamos necesidad podemos, libremente, tomar parte de lo que Él ganó en la cruz para nuestro favor.

Si no estamos recibiendo Su cuidado y protección es porque hemos escogido el lugar de morada equivocado o porque no hemos puesto nuestro afecto en Él sino en cualquier otra cosa. Cuando esto ocurre, Él espera pacientemente listo para ayudarnos cuando finalmente nos volvemos a Él.

Su “palabra” para nosotros es que entremos en el “lugar secreto” en donde Él habita y que hagamos de este nuestra casa real. David erigió una tienda en el monte de Zión para que Dios habitara en ella, pero fue el corazón de David el que se convirtió en la morada del Señor. El Señor promete recompensar a los que lo buscan. Esta recompensa es Dios mismo, nada se puede comparar a este eterno tesoro.

En Romanos 8 somos presentados con exhortaciones, promesas y con la maravillosa palabra de que: “a los que le aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.” (Aquellos que hacen de Él su morada secreta)

Luego viene una palabra estimulante: “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

Debemos poner nuestra confianza totalmente en Jesús y buscar este lugar de descanso en Su presencia.

Mientras hacemos esto, estaremos eternamente agradecidos y satisfechos.

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Contact: nancy@wadetaylor.org



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